- La contabilidad oficial del partido, a la que ha tenido acceso infoLibre, prueba que entre 1999 y 2006 percibió casi 600.000 euros
- El PP dice que su equipo de tesorería cree recordar que los abonos se correspondían con “servicios de asesoramiento”
- La Ley de Cajas de 2003 prohíbe a los presidentes de las entidades de ahorro cualquier actividad retribuida salvo administrar su patrimonio
Estamos en la era de los gurús económicos. Vivimos unos tiempos convulsos y los ciudadanos demandamos cada vez más la opinión cualificada de reputados expertos mediáticos que nos orienten ante las constantes turbulencias económicas. Los expertos, conocedores del interés que despiertan, ponen a prueba nuestro sosiego con sus pronósticos sobre inminentes colapsos, caídas, rupturas, quiebras, entre otros escenarios desalentadores.
Cualquier lector habrá sentido pavor al leer o escuchar algunos de sus augurios. Un ejemplo. Quizás algunos recordarán cómo el hiperactivo premio Nobel Paul Krugman advertía justo hace un año de la inminente salida de Grecia de la Eurozona, el consiguiente ‘corralito’ bancario de España y el posterior fin del euro. Krugman se atrevía a poner una fecha precisa a tal escenario apocalíptico: junio de 2012. Tras casi un año del vencimiento de ese plazo, seguimos pagando en euros.
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El psicólogo político Philip Tetlock, intrigado precisamente por la supuesta capacidad predictiva de los expertos, analizó a lo largo de más de una década 30.000 predicciones de casi 300 expertos de diferentes campos. De su trabajo se desprendía una conclusión desconcertante: nuestros economistas, politólogos, sociólogos o periodistas de cabecera, que con tanto interés leemos o escuchamos en los medios de comunicación, no suelen tener mayor capacidad predictiva a la de cualquier ciudadano mínimamente informado. Es más, según el trabajo de Tetlock, la mayoría de expertos tendrían dificultades en vencer simples algoritmos estadísticos o incluso a un grupo de orangutanes de Borneo eligiendo a ‘pito-pito-colorito’ entre diferentes futuribles. En definitiva, las maquinas y el azar han demostrado tener una mayor capacidad predictiva que muchos de nuestros expertos.
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Según Tetlock, existen dos tipos (ideales) de expertos: los erizos y los zorros. En la naturaleza, los erizos siempre responden a los ataques de sus depredadores del mismo modo: se transforman en una bola de pinchos. En cambio, los zorros tienen un mayor repertorio de defensa y cambian su estrategia en función de la coyuntura. Tetlock recurre estas diferentes estrategias de defensa animal para describir los distintos tipos de expertos. Por un lado, el experto erizo suele tener unas convicciones poco flexibles y siempre intenta explicar los fenómenos que rigen el mundo recurriendo a una misma interpretación teórica e ideológica. Por el otro lado, el experto zorro tiene convicciones menos profundas y desconfía de que la realidad pueda explicarse de forma sencilla, parsimoniosa y usando siempre los mismos principios teóricos.
Entonces, ¿nos fiamos de los erizos o de los zorros? Tetlock lo tiene claro: apuesten por los zorros. Según sus datos, éstos últimos demuestran una capacidad predictiva superior a la de los erizos. Y eso es así porque los erizos (especialmente los altamente ideologizados) tienen una mayor tendencia a ignorar aquella evidencia inconsistente con su visión de cómo funciona el mundo y sólo prestan atención a los datos que reafirman sus convicciones. En cambio, el experto zorro no obliga a la realidad a adaptarse a sus creencias sino que es él el que se adapta a la realidad.
La Audiencia Nacional ha rechazado la extradición a Suiza del informático Hervé Falciani, lo cual es una buena decisión para los contribuyentes españoles porque respalda la investigación judicial sobre los evasores fiscales. Sin embargo, el mismo auto deja flotando la duda de si el HSBC, uno de los tres primeros bancos del mundo, se irá prácticamente ‘de rositas’ en este monumental fraude. Durante la vista oral del caso, la fiscalía definió gráficamente al HSBC como “un paraíso fiscal en sí mismo”.
La argumentacion del tribunal, más allá de la técnica jurídica, es de sentido común. Sostiene que Falciani, al sustraer y facilitar a la justicia información para identificar a 130.000 presuntos defraudadores de distintos países, lo que hace es denunciar actividades ilegales, y sería absurdo castigar precisamente a quien colabora en la persecución de delitos. Las autoridades suizas acusan a Falciani de espionaje financiero, revelación de secreto bancario y robo de datos relativos a clientes. El auto de la Audiencia responde que en el Derecho español “no existe protección penal específica del secreto bancario como tal”.
Falciani, la única persona capaz de desentrañar un complejísimo encriptado con los datos de los evasores, sigue bajo protección en España y está facilitando a la Fiscalía Anticorrupción la identificación de personas y empresas españolas que habrían ocultado al fisco al menos 6.000 millones de euros.
Queda muy claro que ese banco, como tantos otros que operan desde Suiza con filiales en todo el mundo, “da soporte y auxilio al fraude fiscal” e incumple las obligaciones de transparencia establecidas por la normativa internacional.
El auto judicial cita un “informe de la fiscalía” que vendría a insinuar que no hay posibilidad de perseguir penalmente la actividad del HSBC, y que sólo se puede aspirar a descubrir y castigar a los evasores españoles.
en las áreas dónde hay muchos propietarios de viviendas la gente trata de no mudarse, aunque trabajen lejos, algo que crea complicaciones para empresarios y trabajadores. Se trata de zonas dónde, además, hay un menor dinamismo económico y una mayor presión sobre las nuevas empresas por el efecto conocido como NIMBY (Not in my back yard, “no en mi patio trasero”), por el cual los propietarios de viviendas dificultan la creación de determinados negocios en su entorno.
Excepción a los típicos artículos de economía lerda.
El expresidente del comité científico de ATTAC reivindica restablecer la primacia de la política sobre las finanzas
René Passet (Begles, periferia de Burdeos, 1926) es uno de los –pocos- economistas que alertó sobre la actual crisis económica. Lo empezó a decir en 1979, cuando en su libro L’Économique et le vivant advirtió de que el capitalismo industrial destruiría la biosfera. Y lo terminó de decir en 1996, en L’Illusion néo-libérale, donde predijo que la desregulación financiera y la economía virtual aniquilarían el factor humano y social de la economía.
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Esta crisis no se puede arreglar sin una mutación. Antes el petróleo movía el mundo, hoy es el turno de lo virtual y del I + D. Estamos ya en esa mutación, pero la política todavía siente nostalgia del legado de Thatcher y Reagan, y manda la lógica de las finanzas, que es la peor condena de la humanidad. Como le dijo un banquero a Tobin: “Mi más largo plazo, amigo, son diez minutos”. Cuando el valor supremo es el enriquecimiento rápido, la economía deja de ser un instrumento para la sociedad. El dinero que fluctúa gracias a la libre circulación de capitales se ha concentrado por encima de la cabeza de los Estados y hoy es un poder mucho más fuerte que la política.P. ¿Solución?
R. Restablecer la primacía de la política sobre las finanzas. Controlarlas y regularlas de nuevo. Ir al nudo gordiano y extirparlo. Un país solo no puede. Hay que vigilar las finanzas y a la vez mirar hacia delante inventando un proyecto nuevo. Hace falta que Europa diga “se acabó”. Cerrar los paraísos fiscales, y traer el dinero de vuelta. Es facilísimo. Un juez amigo, Jean de Maillard, tiene la solución: dejar de reconocer los actos jurídicos firmados en esos países.
P. Pero los políticos no se atreven.
R. El problema es que las grandes empresas utilizan los paraísos fiscales para pagar comisiones. Si se destapara eso de golpe, pondría en riesgo miles de empleos. Por eso es importante que las listas de evasores sean publicadas en la prensa. Igual que ellos usan Internet para transferir sus fondos, nosotros tenemos que usar Internet para contarlo y acabar con ellos. Eso es imparable y hace mucho daño a los países que no cooperan. Cuando veamos los nombres de los defraudadores, entenderemos lo que pasa. El problema es que, cuando el dinero manda, todo parece moral. Tenemos que empezar por decirnos a nosotros mismos que es penoso que el único objetivo de la vida sea ganar mucho dinero. Lo más positivo de esta crisis es la toma de conciencia de la gente.
P. ¿Se está suicidando el capitalismo?
R. No hay un capitalismo, hay varios, o al menos adopta formas diferentes. El comercial, el industrial, el financiero… El capitalismo está mutando la sociedad y se está mutando a sí mismo. O inventa una nueva forma, y esa es su fuerza -su creatividad-, o desaparecerá. Pero al punto en que hemos llegado ya no podrá ser un verdadero capitalismo. Hace falta crear un nuevo sistema económico, con valores humanos y que respete las leyes de la naturaleza.
P. ¿Tiene esperanzas reales de cambio?
R. El análisis frío indica que estamos realmente mal. Desde un punto de vista lógico, estamos jodidos. Nos hemos cargado la naturaleza y la nanotecnología hará estragos. Pero la historia nunca sucede como uno espera. En 1940, De Gaulle se fue a Londres con unos locos, y al final ganaron los locos. A menudo la Historia es así. Muchas veces ocurre lo improbable. Mire, cuando en 1967 llegué a vivir al extrarradio de París, había cientos de especies de pájaros distintas. Poco a poco, fueron desapareciendo. Pero ayer mismo, mi amigo petirrojo volvió a mi jardín